Meditación - SALUD HOLISTICA

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La Meditación

El hombre moderno, que es un gran ejecutor, ha olvidado introducirse en sí mismo, ha olvidado ir al lugar en donde está su mayor fortaleza y su fuente de sabiduría. La vida moderna parece estar hecha para evitar, en todo momento, la mirada interna. Se han alcanzado grandes logros en el campo de la tecnología pero no sabemos introducirnos en nosotros mismos, no sabemos buscar la fuente que nos calma la sed y nos da el equilibrio necesario para vivir mejor.

La gran aventura interna comienza con la meditación. Esta es la puerta de entrada a los parajes secretos de tu mundo interno. Es el método que te lleva al contacto con tu propia fuente de vida. Cuando decides meditar, estás encaminándote al reino de la luz y del amor porque solo, en lo profundo de tu corazón, encontraras el equilibrio y la felicidad que has estado buscando.
La meditación se ha definido de muchas formas. Vamos a darte una formulita fácil de entender. Decimos que meditar es hacer que tus emociones y tu mente guarden silencio para que puedas escuchar la voz del alma, de ese ser maravilloso y divino que eres en verdad. Por lo tanto, el objetivo de la meditación es hacer contacto con el alma. Allí está la fuente de sabiduría y de verdad, allí está el amor que se da sin pedir nada a cambio, allí están la fortaleza, el poder y la voluntad. Son tus tesoros, los de verdad, no como aquellos de hierro y de plástico, de cemento y de vidrio, de piedras y metales; y están compuestos de una sustancia muy sutil que tiene la particularidad de no desgastarse o acabarse; nadie te los puede robar y no se devalúan.

Cuando, a través de la meditación, te pones en contacto con tu alma, tu vida comienza a cambiar. Es como si abrieras una llave por donde fluye una energía muy especial que tiene el poder de hacer nuevas todas las cosas. Algo parecido a cuando te enamoras. Tú sabes lo especial que es estar enamorado. La calle vieja de repente es la más bonita porque te conduce a la reunión con el amado o la amada, el sol parece que alumbra mucho más y las estrellas toman un nuevo brillo. Nos inspiramos y sorpresivamente nos hacemos poetas.

Creo que todos estamos de acuerdo en que estar enamorado es estupendo. Si observas bien te darás cuenta que el amor contiene el poder de hacer nuevas todas las cosas porque, cuando nos enamoramos, vemos las cosas distintas, encontramos belleza en todo. Y hasta nosotros mismos expresamos la belleza a través de la mirada, los gestos y el rostro.

Esta misma transformación ocurre cuando, por medio de la meditación, hacemos contacto con el alma. Es tan notorio que si tienes un espejo cerca y te observas al momento de salir de la meditación, lo vas a notar. Y lo van a notar también tus familiares y amigos porque, como el amor, el contacto con el alma no se puede esconder, se nota. ¿Porqué es así? ¿Porqué el parecido? Porque el alma es la fuente de todo tu amor y hacer contacto con tu alma es como hacer contacto con tu otra mitad, con eso que te falta para sentirte completo.

Dios es amor y el alma es un pedacito de Dios. Es tu parte divina. Y es también la parte divina de todos. Lo divino en ti es lo mismo que lo divino en todos los demás seres humanos. Es como una corriente de energía divina, de luz líquida que fluye en todos. Somos partes de un todo mayor que llamamos Humanidad y este hecho es la base real de la fraternidad humana. No es una razón sentimental, es un hecho. Por eso es que cuando un ser humano hace contacto con su alma, el amor aflora como algo natural y se ama a todos los seres porque se hace contacto con esa corriente de vida y de amor que nos hace sentir uno con todos los demás.

El problema del ser humano es que se ha identificado con su personalidad, compuesta por su cuerpo físico, sus emociones y su mente, y se ha olvidado de quién es en verdad. Con la meditación recuperamos la memoria de nuestro origen divino y nos salimos de la memoria del reino animal que nos hace creer en la muerte, en la carencia, que nos hace ser posesivos y egoístas, nos limita con su sentido de propiedad y posesión y nos encierra en nuestras pequeñas propiedades privadas cuando todo el universo es nuestro patrimonio.

Con la meditación comienzas a descubrir tu verdadero mundo. Un mundo de armonía y belleza, de luz y amor, de fuerza y sabiduría. Un mundo que es tuyo; sólo tienes, simplemente, que decidirte a entrar y, poco a poco, los esplendores de tu alma comenzarán a introducirse en tu vida diaria

A la mayoría de las personas les resulta difícil mantener su atención mucho tiempo. La mente tiende a vagar, aparecen pensamientos y preocupaciones en la cabeza, te distrae un sonido, una voz, un objeto, de manera que no siempre resulta fácil mantener la mente centrada. Sin embargo, el simple hecho de entrenar y disciplinar la mente aprendiendo a mantener la atención centrada y focalizada, aporta muchos beneficios, como ha podido comprobarse en los numerosos estudios realizados. Además, sin controlas tu atención controlarás tu mente, en vez de dejar que ella te controle a ti.

Beneficios de la meditación
Practicar la meditación hace que te sientas más optimista, aumenta tu empatía, mejora tu capacidad cognitiva (memoria, atención, concentración, rendimiento académico), mejora tu autocontrol y tu autoestima, reduce el estrés, aumenta la salud física, reduce la ansiedad, la depresión, el dolor de cabeza y el dolor en general, te sientes más positivo y tolerante con los demás, te sientes más relajado pero con la mente más despierta. En definitiva, sientes una mayor serenidad y bienestar.

Mientras estás meditando se producen cambios bioquímicos y físicos en tu cuerpo, que cambian el metabolismo, la respiración, la tensión arterial, la frecuencia cardiaca y la actividad cerebral (produciéndose un aumento de las ondas alfa).

La meditación te ayuda a tener una mayor capacidad para manejar los problemas y los retos de tu vida, y te afectan menos los contratiempos porque estás más relajado y optimista.
Comenzar el día meditando puede ser un modo excelente de sentirte mejor durante el día y sobrellevar el estrés.

Cómo meditar
Empieza sentándote en una posición en la que tu espalda esté derecha. Mantén los ojos abiertos y la mirada al frente. Si los cierras no necesariamente vas a meditar mejor, pero sí es probable que te entre sueño o te duermas. Meditar no significa quedarse amodorrado sino que requiere estar alerta.
Un pequeño truco para no adormilarte: mantén la punta de tu lengua en contacto con tu paladar. Si empiezas a sentir somnolencia tu lengua caerá y te sacará de ese estado.

El siguiente paso consiste en centrar tu atención en un objeto concreto. Puede ser un objeto del exterior, como una pequeña pelota que sitúes frente a ti, una vela, una figura, un anillo, etc. Procura que sea un objeto sencillo, o bien céntrate en un solo aspecto de un objeto más complejo, como el color de los ojos de una figura. Tu objetivo será mantener tu mente centrada en ese objeto de manera continuada. O bien puede ser algo interno, como tu propia respiración. Centrarse en la respiración resulta muy útil porque es algo que siempre está ahí a tu disposición, hagas lo que hagas. No se trata de que la controles, sino tan solo de observar cómo tu cuerpo respira por sí solo.

Lo habitual es que en tu mente aparezcan pensamientos con cierta frecuencia. Cada vez que eso suceda, deja pasar el pensamiento y vuelve a centrar tu atención en el objeto o respiración sin preocuparte demasiado por lo que aparezca en tu mente. Deja que tus contenidos mentales aparezcan y desaparezcan, sin juzgar, tan solo vuelve tu atención a tu respiración u objeto todas las veces que sean necesarias.

Al principio verás que tu mente deambula de un lado a otro y no paran de surgir ideas, imágenes, recuerdos, etc. Sin embargo, con la práctica te irá resultando cada vez más fácil centrar tu atención e irá surgiendo menos "ruido" en tu mente. De hecho, si eres capaz de centrar tu atención durante 5 minutos ya podrás considerarte un gran meditador, aunque lo más probable es que al principio no dures más que unos segundos. Sin embargo, eso no debe importarte. Vuelve a centrar tu atención cada vez que la pierdas.

Practica la meditación a lo largo del día cada vez que puedas y durante todo el tiempo que desees. Al principio, puede ser preferible practicar durante periodos cortos, como cinco minutos, para ir aumentando el tiempo progresivamente. Ten en cuenta que conforme aprendas a centrar tu atención durante más tiempo, esos cinco minutos parecerán un instante, y será un instante en el que tu mente ha estado completamente limpia, descansando y en paz, libre del constante ajetreo estresante que suele haber en ella casi siempre. Igual que un vaso de agua embarrada que queda en reposo, poco a poco la suciedad se va yendo al fondo, dejando el agua limpia en la parte superior; del mismo modo, tu mente se vuelve más pura durante la meditación. Si te paras a pensar en esto, te darás cuenta de por qué la meditación tiene tantos beneficios.

GLADYS en: akukeireiki.ning.com/

 
 
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